martes, 12 de febrero de 2008

promulgo la elocuencia maldita del nuevo orden

Instantes

ella conduse su audi a las cuatro de la madrugada, bajo la mirada push el encendedor electrico prende el cigarro, me mira retomando el volante con desision.

A esa misma hora el vagamundos con zapatillas des-cambiadas intenta abrir la entrada de un cajero automatico para procurarse habrigo.

Y la leba de perros busca algun after para poder concretar sus deseos carnales. Sin más ni menos.

Cae la noche en las rendijas de la ciudad y cucarrachas eternas de disgregan en plan de ataque.

El perro-vaco afila su berga indomable al asecho de la señorita de hermosos ojos que estudia el arte de amar por los ojos.

La incostante bruma añade admosfera, es el primer dia del resto de mi vida, y eso es solo eso.

La ciudad de noche un dia
tal es un paraíso.

Las cucarachas reinan los
rincones.

Los perros coviernan las
avenidas.

Los cartoneros a sí mismos
y
Los locos están solo locos
no molestan a nadie
y es casi todo perfecto.

Solo individuos por las calles

uno que otro par, gente no hay.

Toda la noche es defección mortifera.




1 comentario:

Belfot dijo...

Cómo hacer sin imaginar!